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¿Qué se Está Llevando a los Conductores Profesionales Incluso Antes de que Puedan Cobrar la Seguridad Social?

Guardian Vol33 Issue3

Por Rodolfo Giacoman, Fatigue Management Specialist, Commercial Vehicle Safety Alliance
Publicado originalmente en la revista Guardian, Tercer Trimeste. Páginas 34 - 35

Tiempo estimado de lectura: 8–9 minutos.

Hace aproximadamente 21 años, Sean Doherty, mi mentor profesional, la persona más inteligente y generosa con quien tuve el privilegio de trabajar, murió a la edad que tengo actualmente. Tenía 56 años. Filósofo, empresario y un ser humano extraordinario, se fue demasiado pronto. La razón era sencilla: no cuidó su salud. No dormía lo suficiente, no hacía ejercicio ni consumía los nutrientes básicos que necesitaba. Fumaba y relegó sus relaciones personales y su propia tranquilidad para priorizar el trabajo las 24 horas del día.

Al igual que él, diversos análisis de salud de la industria han informado con frecuencia que la esperanza de vida promedio de los conductores de camiones de larga distancia es de aproximadamente 61 años, aunque las estimaciones precisas varían dependiendo de la población estudiada y la metodología utilizada. Si esas estimaciones son correctas, es posible que muchos conductores no lleguen a vivir lo suficiente para disfrutar plenamente de los años de jubilación por los que trabajaron durante décadas.

Desafortunadamente, esa es la historia de tantas carreras profesionales dedicadas a impulsar una economía que, con frecuencia, se olvida de impulsar a las personas que mantienen esa economía en movimiento. Por ello, a principios de este año impartí una serie de dos seminarios web titulada Principales dos causas de mortalidad de los conductores de vehículos automotores comerciales (CMV): Directrices y prevención para 2026. Las grabaciones de ambas partes están disponibles en www.nafmp.org/webinars.

Dos Asesinos, una Misma Fuerza Laboral

En Norteamérica, la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, o ASCVD, cobra la vida de más conductores profesionales que cualquier otra afección. La ASCVD es un tipo de enfermedad cardiovascular en la que las arterias se estrechan gradualmente y se obstruyen debido a la acumulación de placa. La ASCVD, junto con trastornos metabólicos estrechamente relacionados, como la diabetes y la enfermedad renal crónica, contribuye a más de 1.6 millones de muertes en Norteamérica cada año, un promedio de 4,500 al día.

Después está el riesgo ocupacional: los accidentes relacionados con la fatiga. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) señala que la fatiga puede estar involucrada en aproximadamente un tercio de los accidentes en los que el conductor pierde la vida. Debido a que la fatiga es difícil de confirmar sin datos de video o sensores, es casi seguro que el problema está subestimado en las estadísticas oficiales.

Lo que hace que la fatiga sea particularmente peligrosa es que no solo provoca accidentes, sino que también agrava la ASCVD. El sueño insuficiente y la fatiga crónica generan inflamación sistémica, elevan la presión arterial, deterioran la sensibilidad a la insulina y aumentan el estrés oxidativo; todo ello acelera el mismo daño arterial que conduce a ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares. Los dos asesinos no están separados. Se refuerzan mutuamente.

Lo que Ocurre Dentro de las Arterias

El proceso que está detrás de la mayoría de los ataques cardiacos es lento, silencioso y comienza mucho antes de que aparezca cualquier síntoma. Las arterias sanas son conductos lisos y flexibles. Con el tiempo, diversos factores dañan el revestimiento interno, denominado endotelio, haciendo que se vuelva pegajoso:

Una vez que ese revestimiento se vuelve pegajoso, el colesterol, otras grasas y el calcio comienzan a acumularse. Esta acumulación se denomina placa. Parte de la placa se calcifica formando depósitos estables. Sin embargo, una placa inestable puede romperse después de acumularse. Cuando esto ocurre, el organismo responde formando un coágulo. En una arteria que ya está estrechada, ese coágulo puede bloquear por completo el flujo sanguíneo. Cuando una arteria coronaria se cierra, una parte del músculo cardiaco deja de recibir sangre oxigenada. El tejido muscular comienza a morir. Eso es lo que provoca un ataque cardiaco.

Los estudios sugieren que la muerte cardiaca súbita es la primera manifestación reconocida de la enfermedad arterial coronaria en una proporción considerable de los casos. No existe dolor torácico que reconocer. No hay dificultad para respirar que motive a pedir ayuda. Precisamente por ello, el monitoreo de biomarcadores —indicadores medibles y objetivos de lo que está ocurriendo dentro del organismo— es mucho más importante que esperar a que aparezcan síntomas.

Una Fuerza Laboral Envejecida en un Umbral Crítico

Las investigaciones del American Transportation Research Institute muestran que la población de conductores de vehículos automotores comerciales está envejeciendo. Más del 40% de todos los conductores de CMV tienen 50 años o más. Precisamente este es el periodo en el que aumenta considerablemente el riesgo de ASCVD, especialmente en los hombres, quienes enfrentan un riesgo elevado a partir de aproximadamente los 40 años. El riesgo cardiovascular de las mujeres aumenta sustancialmente después de la menopausia y gradualmente se aproxima al de los hombres. Cuando la esperanza de vida promedio de una profesión es de 61 años y la mayoría de su fuerza laboral se acerca a esa edad, existe un problema que se acumula. Es una crisis de salud de la fuerza laboral provocada por dos asesinos silenciosos y de evolución lenta.

Nuevas Directrices para el 2026: Intervención más Temprana

En marzo de 2026, el American College of Cardiology, la American Heart Association y otras nueve importantes asociaciones médicas emitieron directrices actualizadas para el manejo de la ASCVD. Estas directrices actualizan la manera en que los profesionales médicos deben evaluar y tratar el riesgo de ASCVD y avanzan en una dirección clara: una intervención más temprana y deliberada.

Las directrices de 2026 recomiendan que los médicos utilicen una herramienta denominada calculadora PREVENT en línea. Esta incorpora un conjunto más amplio de biomarcadores para estimar el riesgo cardiovascular a 10 y 30 años. La calculadora considera:

La calculadora es gratuita y está disponible en línea en https://professional.heart.org/en/guidelinesand-statements/prevent-calculator.

Las directrices de 2026 también reducen considerablemente los umbrales de riesgo que deberían dar lugar a una intervención clínica. Conforme al marco anterior de 2018, generalmente se recomendaba intervenir cuando el riesgo cardiovascular a 10 años superaba el 7.5%. Las nuevas directrices ahora señalan como riesgo limítrofe a cualquier persona con un riesgo superior al 3% y recomiendan que los médicos consideren una terapia para reducir los lípidos a partir de un riesgo de entre 5% y 10%, sin esperar a que una persona alcance el umbral de alto riesgo, superior al 10%.

Los objetivos de colesterol también han regresado. Las nuevas directrices vuelven a establecer cifras específicas de LDL, en lugar de basarse únicamente en reducciones porcentuales, porque el colesterol LDL continúa siendo la materia prima principal para la formación de placa. Cuanto más bajo sea, menor será la cantidad de material disponible para acumularse en las arterias.

Dos biomarcadores que no aparecen en un panel lipídico estándar también están recibiendo atención: la apolipoproteína B, que mide la cantidad real de partículas transportadoras de colesterol que pueden formar placa en el torrente sanguíneo, en lugar de medir únicamente su peso, como lo hace el panel lipídico estándar; y la lipoproteína(a), un tipo de colesterol determinado genéticamente y específicamente relacionado con una forma particularmente peligrosa de obstrucción coronaria.

Ver lo que ya Está ahí: La Puntuación de Calcio

Una de las herramientas más prácticas destacadas en las nuevas directrices es la puntuación de calcio coronario, una tomografía computarizada de dosis relativamente baja, con niveles de exposición aproximadamente comparables a los de otros estudios de imagen habituales, como la mamografía. Puede revelar si el daño arterial ya ha comenzado. En hombres de 40 años o más y mujeres de 45 años o más, esta prueba puede reclasificar sustancialmente el nivel de riesgo, con frecuencia haciendo que una persona pase de un resultado calculado de bajo riesgo a recibir tratamiento.

Mi cardiólogo me había estado pidiendo que me realizara esta prueba y yo estaba seguro de que mi puntuación sería cero. Después de todo, sí practico lo que predico y sigo las cinco claves para el bienestar (consulte la siguiente sección). Sin embargo, mi puntuación resultó ser de 41. Aunque es leve, significa que el daño arterial ya está en curso, por lo que ahora tomo una estatina, el tratamiento de primera línea para reducir los lípidos. Una posible explicación es lo que algunos investigadores denominan la “paradoja del atleta”, un fenómeno en el que el ejercicio de resistencia de alto volumen a largo plazo puede estar asociado con una mayor calcificación coronaria, a pesar de perfiles de salud cardiovascular favorables en otros aspectos.

Consulte el seminario web de la Parte 1 para conocer las terapias específicas disponibles actualmente y aquellas que se encuentran en fase de evaluación: www.nafmp.org/webinars.

Lo que Pueden Hacer los Conductores

Los conductores y el resto de nosotros podemos hacer mucho para evitar que nuestros vasos sanguíneos se vuelvan pegajosos. Deje de fumar y practique las cinco claves para el bienestar:

  1. Comience por practicar la atención plena y reducir el estrés mental.
  2. Fortalezca sus relaciones personales manteniéndose conectado mientras está en la carretera y pasando tiempo de calidad en casa.
  3. Haga ejercicio con regularidad para mejorar la capacidad de su organismo para utilizar oxígeno o VO2 máx.
  4. Sea muy selectivo con lo que consume: obtenga los macronutrientes y micronutrientes esenciales y no mucho más.
  5. Obtenga suficiente descanso reparador mediante una adecuada higiene del sueño.

Consulte el seminario web de la Parte 2 para conocer los detalles sobre cómo poner en práctica estas claves para el bienestar, así como otros recursos gratuitos del NAFMP: www.nafmp.org/webinars.

Lo que Pueden Hacer los Autotransportistas

La salud del conductor no es únicamente un asunto personal. Debe formar parte de la cultura de seguridad de toda organización que ponga a un conductor detrás del volante. Esa cultura no se arraiga a menos que comience desde la alta dirección. Si los líderes no consideran la salud como un valor operativo, los conductores tampoco lo harán. La educación es la base, y no debe impartirse únicamente durante la incorporación. Debe ser continua e integrarse en las rutinas de la organización.

Las estructuras de compensación también son importantes. Los sistemas de compensación que, inadvertidamente, recompensan jornadas laborales excesivas o desalientan el descanso adecuado pueden socavar los esfuerzos de bienestar. Una programación de turnos adecuada, suficientemente estable para que el organismo del conductor pueda sincronizar su ritmo circadiano y la presión del sueño con un patrón constante, es una de las palancas más directas que un autotransportista puede controlar. La adaptación circadiana suele requerir varios días y, en ocasiones, más tiempo, dependiendo de la magnitud y dirección del cambio de horario. Rotar a los conductores de manera errática entre turnos diurnos y nocturnos equivale, desde el punto de vista fisiológico, a mantenerlos permanentemente afectados por un desfase horario.

Los autotransportistas deberían considerar incentivos de bienestar, tales como:

Consulte el Módulo 2 del NAFMP para conocer cómo implementar una cultura de seguridad eficaz y un sistema de gestión de riesgos de fatiga en: https://nafmp.org/es/cursos.

El Argumento Fiduciario a Favor de la Salud de los Conductores

Cuando hablo con los conductores sobre la gestión de la fatiga y el bienestar, con frecuencia escucho algo como esto: “Todo eso suena bien, pero tengo que pagar la renta”. Y entonces pregunto: “¿Piensa dejar de pagar la renta el próximo año? ¿En cinco años? ¿En 20?”. Como escribí en el Guardian del cuarto trimestre de 2025, en “Los peligros de no comprender su deber fiduciario”, los autotransportistas, los conductores y todos nosotros tenemos la responsabilidad de proteger la viabilidad a largo plazo de nuestras empresas, carreras profesionales y familias. Las carreras profesionales que los conductores han construido y en las que los autotransportistas han invertido no están diseñadas para funcionar durante un solo trimestre ni siquiera durante un año. Están construidas para respaldar a las empresas y a las familias durante toda una vida. La salud no es una distracción de ese objetivo. Es su fundamento. No se puede conducir un camión cuando ya no se cuenta con los años de vida necesarios para hacerlo.

Esta profesión exige mucho de los conductores. Jornadas laborales prolongadas, tiempo lejos del hogar, aislamiento físico, horarios irregulares, presión por cumplir con plazos ajustados y condiciones de la carretera que exigen atención constante.

Tenemos la obligación de tomar su salud con la misma seriedad con la que tomamos sus registros de horas de servicio, sus inspecciones y sus registros de cumplimiento.

Invierta en la salud de sus conductores con la misma determinación que dedica al mantenimiento de su flota. Aplique la misma disciplina. Conviértala en un valor no negociable. No solo porque es lo correcto, sino también porque aceptar la posibilidad de que muchos conductores no vivan lo suficiente para disfrutar de la jubilación por la que trabajaron es inaceptable y constituye, sencillamente, un mal negocio.

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